Así, de la nada, en la piscina de la casa del bisabuelo Papá Pepe, Viole comenzó a bailar como un robot. Lo único que decía era: Soy un go bot. Soy un gobot. Y movía sus bracitos divina como si de verdad lo fuera.
Claro, todos los que estabamos fuera del agua viéndola, nos totiamos de la risa.
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